“Hacemos el ciclo completo en plena zona núcleo maicera y terminamos cerca de 4.000 novillos por año aptos para la cuota 481. Me acerqué a Fronteras porquenuestra firma siempre busca las mejores herramientas, trabajando en equipo con otras empresas. Nosotros avanzamos y ellos obtienen información útil para retroalimentar sus tecnologías”, dijo  el Ing. Agr. Héctor Cuevas, que desde hace 20 años está al frente del campo, con un manejo muy profesional y atento a la sustentabilidad.

La cría se hace en los bajos y la recría en lotes agrícolas, sembrando avena sobre maíz por avión, con fertilización nitrogenada y fosforada. Se pastorea con cargas altas instantáneas, 100 terneros de 180-190 kg/ha, durante tres a cuatro días por parcela, evitando el pisoteo excesivo, y se suplementa con silo de maíz picado. A los 300/320 kg lo novillitos ingresan al feedlot y se terminan con 460 a 480 kg. El 30 % de los novillos son propiedad de la firma y el 70 % de terceros que capitalizan.

“Con un planteo tan intensivo, siempre le dimos mucha importancia a la sanidad. Veníamos trabajando con Biogénesis desde hace tiempo, pero el plan sanitario no era tan exigente como ahora. La ventaja de Fronteras es tener el equipo del laboratorio a disposición, estar apoyados en todo momento incluso ante adversidades climáticas”, sostuvo Cuevas.

¿Cuánto progresaron? “Si bien no fueron los mejores años porque nos llovió todo, en La Barrancosa hacemos servicio de vaquillonas de 15-16 meses y llegar al 93-94 % de preñez  directamente con toros, sin inseminación, es un gran logro que tiene que ver la sanidad preventiva además de la alimentación. Antes, estábamos en un 90% de preñez y la práctica alcanzaba sólo a algunos vientres: no teníamos la seguridad de que funcionara. Una vez que estabilizamos el manejo, ampliamos la cantidad de vaquillonas en servicio”, indicó.

En la recría, el gran avance es haber elaborado un plan sanitario estricto que pudiera controlar las enfermedades en los terneros de terceros, que llegan desde distintas zonas del país. “Desconocíamos la forma en que habían sido criados; los que vienen del norte pueden traer garrapatas y los de la Cuenca del Salado, enfermedades de los ojos. A través de Fronteras, hicimos un protocolo que incluye desde el lavado ocular a vacunas y tratamientos ajustados a sus necesidades”, contó Cuevas.

La sanidad también contribuye al planeamiento del negocio. “Si un ternero se enferma podemos analizar qué pasó y porqué ganó menos peso. Esto, nos sirve para calificar a los proveedores y le pasamos la información a los capitalizadores para que el próximo año sepan de dónde vienen los mejores”, explicó. En cuanto al feedlot, prosiguió, “como los novillitos entran con mucho seguimiento, no tuvimos problemas pulmonares en estos años tan húmedos”.

¿Por qué Fronteras, si ya estaban en la avanzada? “Nos permitió dar un paso más, seguir superándonos y medir los resultados para que otros establecimientos puedan mejorar. Con esta visión, participamos junto a Biogénesis en la Chacra María Teresa de Aapresid, donde investigamos y validamos lo que estamos haciendo”, concluyó Cuevas.